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Las cuadrillas mixtas de MLR Forestal y la igualdad de género
En los amplios terrenos de MLR Forestal poblados de plantas de cacao, se observan de repente algunas figuras femeninas. Son mujeres que van y vienen en sus labores. Ellas pertenecen a las cuadrillas mixtas del área de cacao, una iniciativa de la empresa para promover la igualdad de género.
Entre los nueve auxiliares de campo que lideran las cuadrillas, hay una mujer. Ella es Araceli Aguilar Ramírez de 24 años de edad. Esta tarde, Araceli lidera una cuadrilla de diez personas: cinco hombres y cinco mujeres. “Tengo 14 meses de ser líder de la cuadrilla. Ahorita andamos haciendo poda de mantenimiento. Esto significa seleccionar ramas, despuntar arriba (de las plantas) y sacar ramas para que los árboles no choquen unos con otros”, explica.
Injertadoras y podadoras en el área de cacao
“Los auxiliares manejan una cuadrilla de diez a quince personas. Se asigna un auxiliar por cuadrilla para realizar una actividad específica. Siempre hemos tratado de promover que haya mujeres dentro de los equipos, como en el caso de Araceli que era trabajadora de campo, pero le dimos la oportunidad”, explica Róger Mayorga Martínez, jefe de área de cacao.
Mayorga comenta que en Siuna Araceli es la única asistente de campo, pero que en Bonanza hay otra mujer en el mismo cargo. “Actualmente hay tres cuadrillas mixtas. Y hay injertadoras mujeres. Hay entre 10 y 15 mujeres en total. Todas han sido capacitadas en poda y, cosecha.
“Todos hacemos lo mismo, hombres y mujeres”
Las cuadrillas empiezan su jornada laboral a las 5:30 de la mañana y concluyen a las 3:30 de la tarde. María Estela García pertenece al equipo de Araceli y tiene seis meses en MLR Forestal que es la primera empresa donde labora pues antes era ama de casa. “Todos hacemos lo mismo, hombres y mujeres”, señala con cierta timidez.
Cerca de ella, Kenia Álvarez López poda un árbol muy concentrada. Tiene 15 meses en MLR y antes estuvo en el área de vivero. Sonríe al decir que le gusta más cacao porque “es más divertido”.
Araceli, María Estela, Kenia y todos sus compañeros son parte de los rostros que hay detrás del cacao. Ellos se encargaron de cosechar 22 mil kilos del grano en junio y cada mañana, muy temprano, vuelven a los campos para garantizar un producto de la más alta calidad.
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