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Así cambia la vida de pequeños agricultores que venden cacao a MLR Forestal

11 junio, 2021
Juan López Díaz principal
Don Juan López Díaz muestra dos frutos de cacao de su parcela en San José del Hormiguero, Siuna.

A finales de 2019 la vida de don Juan López Diaz, agricultor originario de la comunidad San José del Hormiguero, en el municipio de Siuna, dio un giro que mejoró su calidad de vida. En ese momento MLR Forestal lo contactó a él y a otros cuatro pequeños productores de esta zona vecina de la empresa y los invitó a ser parte de un nuevo proyecto del que sigue siendo parte.

Este consiste en brindarles acompañamiento para el establecimiento de sus plantaciones. “Darles herbicida para que lo apliquen a la parcela donde estará la plantación; después vemos la ubicación de las plantas de teca y de cacao que nosotros les damos; ellos aprovechan que el terreno queda limpio y siembran maíz, yuca y frijol, y en esos tres meses de cultivos temporales reciben ingresos de ahí de la parcela. Luego cuando el cacao da frutos, MLR compra el producto a un buen precio, porque nuestro objetivo es elevar su nivel económico y ser conscientes, es decir pagarles bien”, expone Hernán Vélez, responsable del Proyecto Cacao de MLR Forestal.

Don Juan López Diaz, además de agricultor y productor, también es pastor evangélico en su comunidad.

“La relación con la empresa es excelente”

Don Juan es propietario de veinte manzanas de tierra fértil en esta comunidad ubicada en la zona de amortiguamiento de la Reserva de Biósfera de Bosawas, en ellas “siembro de todo”, dice sonriente. Con “todo” se refiere a maíz, frijol, yuca, quequisque, plátano, guineo y cacao.

Don Juan explica que a MLR se le vende cacao en baba. “Primero hicimos una reunión, empezamos vendiendo y luego nos alcanzó el servicio social que consiste en que ellos nos proveen cacao pequeño para que nosotros lo sembremos injertado. La relación con la empresa es excelente porque uno adquiere muchos conocimientos y si uno ignora algo, lo consulta con el técnico de la empresa que es don Hernán Vélez y él orienta lo que podemos hacer”.

Para don Juan, que habita en una comunidad ubicada a unos 350 kilómetros de la capital del país, ha representado un importante cambio de vida contar con plantas de calidad, asistencia técnica, un comprador que adquiere de manera fija y a excelente precio el cacao que produce; y además, tener acceso permanente a capacitación y oportunidades de mejora.

La importancia de trabajar en familia

Don Juan tiene 63 años y en su casa funciona una pequeña pulpería a la que llegan a abastecerse los vecinos de la zona. Como en la mayoría de las zonas rurales de Nicaragua, las viviendas están bastante distantes una de otras.

Don Juan cuenta que tres hijos varones trabajan con él y entre todos, han sembrado diez manzanas de cacao. En la actividad también participa su hija Darling de 22 años; quien además es parte vital del negocio familiar pues es una excelente injertadora.

Darling López, la injertadora de la familia, afuera de la casa de sus padres donde funciona una pequeña pulpería.

“Cuando le enseñaron a injertar a mi papá y a mis hermanos yo fui a poner cuidado, el técnico vio mi interés, me comenzó a enseñar, me dijo que injertara unos tres árboles para ver si tenía buena mano y así fui poco a poco. He injertado hasta 120 plantas en un día y me pegan el 80 por ciento de las plantas. Es algo que algunos dicen que tiene que ver con la mano, pero en realidad va en la técnica que uno aprende bien”, comenta la joven.

Un proyecto en el que todos ganan

Luego del paso de los huracanes Eta e Iota en noviembre del año pasado, don Juan se preocupó porque tanto el cacao como los 111 árboles de teca que tiene sembrados habían sufrido estragos; pero ante esa emergencia MLR Forestal les dio la mano.

“De parte de la empresa me trajeron un líquido que se llama Quisol, lo aplicamos y ayudó bastante a restablecer los arbolitos de cacao que por los huracanes habían quedado sin hojas. En cuanto a la teca, por el huracán Eta quedó bastante acostada y el Iota las enderezó, ahora se ven más rectas”, señala López.

Don Juan vende lo que produce, incluido el maíz de la imagen, en comunidades cercanas a El Hormiguero.

Hernán Vélez, supervisa las parcelas de los productores y atiende sus necesidades, cuenta que en el caso de don Juan por ser ya cacaotero solo ha ido reforzando sus conocimientos en el cultivo, pero que hay diferentes.

“Otro señor era ganadero, tenía una parcela sin mantenimiento y con nuestra llegada él ha ido viendo los resultados porque la parcela ya comienza a cosechar y él a obtener ingresos económicos. El agricultor con todos estos conocimientos está muy interesado en seguir plantando más y tanto para ellos como para nosotros ha sido una experiencia bastante positiva”, puntualiza Vélez.

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Pilares de nuestra operación

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Inversión de impacto

Impulsamos inversiones en la Costa Caribe Norte que generan empleos de calidad, dinamizan la economía, tecnifican la mano de obra y recuperan la vocación forestal de la zona.

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Fomento de la sostenibilidad

Desarrollamos sistemas agroforestales altamente productivos de teca, cacao y en asocio, sin sacrificar el medioambiente y el bienestar de generaciones futuras.

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Desarrollo comunitario

Practicamos la responsabilidad social intercultural con las comunidades mestizas e indígenas vecinas a nuestra operación, a través de la inversión en el capital social de la región, y el respeto a los pueblos originarios.